Así las cosas, serán las bancadas de cada partido, y no estos, las que decidirán las propuestas que apoyarán y las que no, después de un análisis detenido sobre cada una de ellas, pues no está en los representantes de un partido concretar un programa determinado. Eso sí, sin que las decisiones de esas bancadas le impidan o le cercenen a cualquiera de sus integrantes argumentar la objeción de conciencia, que, por cierto, es la única excepción al régimen de bancadas; y mucho menos impedir que se aparten de la decisión si existe un potencial conflicto de interés.

Columna de opinión publicada en Revista Semana. En definitiva, en manos de tres personas queda la facultad de ser elegido para alguno de los tantos miles de empleos que ellos manejan por la vía de los concursos, y también por la vía de la evaluación del desempeño, para casi todos los servidores públicos de carrera.